monumentos

me voy a referir brevemente a la sección del libro que garcía canclini dedica a “memoria histórica y conflictos urbanos” (270-281). Ahí se sostiene, principalmente, que el desarrollo moderno con toda su hibridez reescribe, actualiza, interviene en los monumentos de carácter patriótico, histórico, etc.

El texto se concentra en la relación entre monumentos, carteles publicitarios y grafiti. Prevee una lógica de ocultamiento, ahogamiento, disolución, producto de esta relación. Sin embargo. Un montón de cosas quedan fuera. El tema es tratado muy brevemente.

Los monumentos son aparatos de la memoria, de la conmemoración y sin embargo, en muchos casos, lo que se pretende conmemorar por sus valores únicos y especiales (el heroísmo o el terror de una guerra, por ejemplo) han pasado a formar parte de una masa de ideas ya digeridas, aceptadas. Con la excepción de estructuras o conceptos novedosos, e incluso ahí, los monumentos pasan a ser parte del paisaje que damos por sentado. En vez de convocarnos a recordar nos empujan a la indiferencia y, extrañamente, al olvido. No se necesita la mano oscura y retorcida de la publicidad o la, a veces, refrescante mano de la intervención espontánea, el grafiti, para diluir el mensaje original. El propio aparato urbano, estatal, y el tiempo, sobre todo, lo alejan mediante la repetición de ritos vacíos, mediante el recuerdo que una vez fue y mediante el artificio.

no es sorprendente que los monumentos se reescriban políticamente, todo en la ciudad moderna, está siendo, constantemente reescrito, interpretado, llamado a colación, no es una señal de distanciamiento, solamente, sino de movimiento. Los nombres de las calles por ejemplo están sometidos a fuerzas parecidas a las del monumento, la publicidad y el grafiti, desde el conmemorativo (la Avenida “10 de agosto”, en Quito, fecha del grito de la independencia, 1809), la personal (“vivo en la 1o de agosto y páez, en un edificio de ladrillo”), la comercial (“abrimos un local en la 10 de agosto vengan a comprar todas las cosas que no necesitan!”), la ubicacional (“tienes que ir largo por la 10 de agosto hasta llegar al centro”) o la quejumbrosa (“odio ir por la 10 de agosto un viernes a las 6 de la tarde”). En cada ocasión se está convocando a la nación, por supuesto, pero en cada ocasión también se está reescribiendo políticamente el valor simbólico de la nación, sin mayor impacto, sospecho, o por lo menos con el mismo impacto o distanciamiento que ha tenido desde que murió la última persona que estuvo viva ese 10 de agosto, sospecho. un impacto invisible.

el texto de garcía canclini ofrece una entrada y una salida a este tema pero entre tantos otros que discute, entre tantas vueltas que le da al tema de la modernidad, solo es eso, una entrada y una salida. Supongo que hay como volver al texto y quedarse un rato más adentro.

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One Response to monumentos

  1. Sara says:

    Me gusta tu ‘breakdown’ de las varias maneras de nombrar o referir a una calle. Y creo que es precisamente por estos usos aparentemente tan inocuos que se refuerza siempre el mensaje ‘político’ del nombre…. un impacto invisible, pero poderoso….

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